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Sunday, September 25, 2005

Un descanso bien merecido

Las vacaciones son algo imprescindible para nuestra salud física y mental. Cuando estamos hartos de todo soñamos con empaquetar nuestras cosas e irnos lejos, muuy lejos. ¿Y por qué será? Porque allí podemos comenzar una vida nueva y efímera, una vida con fecha de caducidad predeterminada y en la que, conscientes de ello, preferimos aprovecharlo todo a tope. Y en esos momentos somos otros, ¿o no?

Últimamente he llegado a la conclusión de que en vacaciones dejamos salir esa parte nuestra que es demasiado cobarde para mostrarse en medio de la rutina. Y es que el ser humano es un ser naturalmente miedoso, miedoso de lo desconocido, del ruido, del qué dirán... y de sí mismo. Las mayores batallas jamás libradas son con nuestra conciencia, que nos empuja a ser nuestro yo de verdad mientras nosotros nos resistimos para seguir la comodidad de la corriente. Ya está bien.

He disfrutado deconstruyendo croquetas, dejando la cama sin hacer, los platos sin fregar y la ropa hecha un burruño en el armario. Me lo he pasado en grande usando una escoba como mando a distancia, sobreviviendo a base de patatas fritas y helados, zampando paellas como una loca y comiendo mejillones hasta reventar.

¿A qué conclusión nos lleva todo esto? ¿A afirmar que soy naturalmente marrana y desordenada, que como guarrerías a todas horas y que soy una vaga? No, más bien todo lo contrario. Que soy demasiado ordenada y cuadriculada para ser ese yo que me pide mi conciencia. Y sí, odio con toda mi alma fregar platos y tener que ocuparme de la limpieza de mi casa.

Y la solución no es intentar huir lo más lejos posible constantemente, sino tomarnos unas pequeñas vacaciones al menos una vez en semana, disfrutando de los pequeños placeres de lo mal visto o lo prohibido, como dejar tirados los vaqueros en tu armario, hacer danza del vientre sin el beneplácito de los demás, dejar el polvo sin pasar o decir una pequeña mentirijilla inocente de vez en cuando. La salsa de la vida está en las pequeñas cosas que nos recuerdan quiénes somos de verdad, y por qué nos hemos olvidado tanto de nosotros mismos. ¡Viva el egoísmo sano!

¡Ah! Y ese egoísmo sano me impulsa a recordaros que la semana que viene es mi cumpleaños ;-)

4 Comments:

  • At 3:40 AM, Blogger crispa said…

    Jejejjee, no creo que nadie en su sano juicio piense que eres vaga...
    Yo siempre he pensado que el miedo es lo más humano que existe. Vale que los animalillos también se asustan, pero creo que nosotros de más cosas.
    ¡Y sí, los descansos evitan que nos volvamos locos!
    PDTA: Bienvenida de nuevo

     
  • At 7:30 AM, Blogger Javato said…

    Nada como unas buenas vacaciones para desconectar y olvdarse de las preocupaciones del dia a dia.
    Peñíscola tardará tiempo en olvidarse de que estuvimos por allí. Y el microondas también, porque anda que...:D
    Un beso y bienvenida de nuevo a tu blog

     
  • At 8:29 AM, Blogger [khàrlós] said…

    me encanta leerte, ya lo sabes.
    Y es verdad, de vez en cuando hay que relajarse un poco y descocarse a gusto.
    Y es verdad también lo de que nuestra conciencia es el escenario de las más sanguinolentas contiendas.
    un beso, mientras pienso en qué regalarte... (a mí o se me dan bien las manualidades, como no te regale un poema...)

     
  • At 12:19 PM, Blogger candyk said…

    Bien, veo que todos estamos de acuerdo. Ahora tenemos que solucionar juntos un problema trascendental: clase de danza del vientre los jueves o los sábados una hora y media? Lo cambio por salsa estilo mujeres?

     

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