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Tuesday, September 27, 2005

Dudas existenciales en Ikea

Saludos, queridos bloggers. Hoy me he levantado algo trascendental, y es que me ha entrado el síndrome IKea y estoy redecorando mi vida. He puesto una bonita tela azul en la pared para meterme más en el ambientillo de la danza oriental (Khárlòs sabrá a qué tela me refiero, porque la compré con él por el centro). He colgado un corcho con mariquitas donde he puesto toda mi bisutería, y estoy haciendo uno para mi nueva colección exclusiva. ¿Y a qué viene mi remodelación completa? Pues a mis dudas existenciales.

Sí, sí, como lo leéis: dudas existenciales en toda regla, de esas que no te dejan comer, ni vivir, ni casi ni respirar; unas dudas tremendas sobre el tempus fugit y todos esos latinajos renacentistas. Supongo que a veces caigo en la cuenta de que nuestra existencia no es más que la brisa que levanta el velo de una bailarina, y me resisto a eso. No me puedo creer que dentro de unos años nadie se acuerde de la sopa radioactiva de javiti, ni de mis relatos cortos, ni de mi colección de pañuelos de monedas.

Por eso estoy redecorando mi vida, porque hay muchos tipos de brisas. Unas son largas y molestas, otras cortas y agradables, otras parecen suspiros y otras, mis favoritas, son aquellas brisas repentinas que parecen acariciarte como besos. Supongo que prefiero llenar mi derecho a ser una breve brisa con cosas bonitas, con todo lo bueno que hay en este mundo. Así, si alguna vez llego a rozar el rostro de una persona triste podré llenarla de esperanza, de recuerdos, de colores, de olores... y volver a vivir en ella.

Todos los que alguna vez hemos soñado con ser escritores tenemos un ansia voraz de eternidad. Queremos ser aborrecidos, admirados o , incluso, abominados. No importa si nos quieren o si nos odian. Sólo importa que nos recuerden.

Y aquí viene el meollo de la cuestión: ¿qué libros os han marcado? ¿Aquellos libros pretenciosos donde el autor, claramente, no tiene más fin que su propia contemplación estética, o aquéllos donde una frase sencilla ha actuado como bálsamo para vuestras heridas? Pensadlo, y , por favor, decidid qué tipo de escritor queréis ser.

Porque, y lo repito una vez más, viva el egoísmo sano. Viva el escritor que quiere ser recordado por ayudar a quienes necesitan una mano amiga y no la encuentran a su alrededor, y viva quienes contemplan los libros como el templo del ser humano.

Gracias a todos los que acariciáis sus lomos con respeto y casi con reverencia. La primera vez que tratásteis un libro como si fuera un pollito recién nacido comenzásteis a forjar un temple de escritor que pasa, sin lugar a dudas, por el reconocimiento de los maestros.

Y muchas veces esos maestros son personas sencillas capaces de las hazañas más ejemplares. Contemos sus historias y agradezcamos la lección de valentía que nos han dado.

Un beso enorme para los que siguen con nosotros y todo mi amor para los que ya no están.

Redecorad vuestra vida... merece la pena llenarla de pequeñas grandes cosas

2 Comments:

  • At 11:48 AM, Blogger Javato said…

    Un post precioso, como siempre. ¡Todo el mundo a redecorar sus vidas!:D
    A mí el libro que me marcó fue el Libro de la Caca XD
    Y no te preocupes, que serás recordada.
    La huella que has dejado en este mundo no podrá jamás ser borrada ;)

     
  • At 12:30 PM, Blogger candyk said…

    Muchas gracias, tú si que me quieres!
    A mí me marcó blancanieves de los grimm, donde las hermanastras se cortan el talón para meterse el zapato y donde la madrastra es castigada a bailar con ascuas en los zapatos hasta que se muere!

     

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